sábado 4 de julio de 2009

El perro mordedor

Romance que versiona la fábula de Babrio

Los mordiscos a traición
de un perro quiso su dueño
evitar con una esquila,
y se la colgó del cuello
para que todo vecino
lo viera venir de lejos.

El can, de enormes colmillos
y poca luz en los sesos,
se creyó condecorado
por su ruin comportamiento,
pues se paseaba ufano,
ante los ojos atentos
de cuantos de su camino
se apartaban descontentos,
cantando con su voz nueva
su ley a los cuatro vientos.

Una perra vieja y ciega,
al escuchar tal concierto
y el huido rumor de pasos,
cató el asunto de lleno:

"Este que a tantos asusta
no puede ser un cordero,
sino hermano despreciable
que campa por sus respetos,
liberado de la muerte
sin entender sus deméritos.

Pronto aparecerá alguien
que enmudezca su cencerro,
armado de soga y palo
que atajen su atrevimiento."

domingo 28 de junio de 2009

Ejercicio de clase o cómo Pérez deslumbró a su señorita por primera y única vez

-A ver, Pérez, no sé si preguntarle, pero ¿ha hecho en esta ocasión la tarea que mandé ayer?
-Por supuesto, señorita, por supuesto.
-No sé, no sé. Bueno, dígame a mí y a la clase entera qué ha encontrado.
-Pues, como usted dijo, me metí en Internet a buscar poetas y poemas, y no para perder el tiempo miserablemente con las tonterías del tuenti, y mire por dónde me encontré, por pura casualidad, con una página de un tal Romano, vaya carita que tiene el tío, así de profesor serio y empollón que te cagas, y me puse a leer lo que ponía, porque con ese aspecto me daba la seguridad de que estaba hecho como a usted le gustan las cosas, porque mi padre dice...
-Al grano, Pérez, al grano, y no divague.
-Pero si he hecho el trabajo, señorita.
-Déjelo. Díganos el poema de ese Romano, a quien no tengo el gusto de conocer.
-Bueno, el poema entero no, porque era muy largo, pero sí una parte que entendí y que me dio qué pensar.
-Bien, menos da una piedra.
-Me lo he aprendido hasta de memoria. Y estos son los versos:

"Surgía ante nosotros la vida que empezaba
a mostrarnos entonces sus mitos y promesas.
Y así día tras día, ignorantes
de la amarga tristeza que luego, inevitable,
habría de llegar."


-Bien, Pérez, bien. Y díganos... ¿por qué ha elegido este fragmento?
-No sé, porque creo que lo entendí, ¿no? Habla de la juventud y del futuro, y que la vida da muchas vueltas, donde habrá cosas malas, ¿no?
-Sí, creo que sí, por lo que yo he entendido.
-Además...
-Además... ¿qué?
-Porque me sonó a canción, pero no a una canción
conocida, sino a canción triste, como la que canta mi padre sin cantar, sin despegar los labios, porque echa mucho de menos a mi madre.
-Vaya. Lo siento. ¿Murió...?
-No, no. Mi madre está vivita y coleando, se escapó con un veterinario al África Austral a vacunar búfalos. El que se murió de la pena y de un infarto es mi padre.

sábado 27 de junio de 2009

Soleares

-Así os tengo aquí a los dos,
al son de mi voz bailando
como muñecos de felpa
en la palma de mi mano.

-Ay, qué penita tengo:
me duelen tus palabras
y el mal que llevan dentro.

-Pues a mí, ¡qué! Me da igual.
Si terminará más sola
que la aguja del pajar.

martes 23 de junio de 2009

Los blogos y la literatura

En relación con una entrada de D. Julio sobre un comentario de José Saramago, que cuestionaba de forma negativa la calidad literaria de la mayoría de los cuadernos de bitácora, a cuenta de la publicación de sus inserciones escogidas en su propio blog, he de decir, aunque ni siquiera sea él quien así se pronuncia, que no le falta su cuota de razón. La mayor parte de lo que se lee entre estas coordenadas espacio-temporales son las anotaciones propias de un diario personal con escaso propósito de alcanzar fundamentos que rayen la literariedad y la poeticidad. Me refiero a tantísimas entradas, algunas con su gracia y sus pinceladas estéticas, que hablan de lo personal, lo familiar, lo cotidiano de la actualidad, lo posible desde la crítica constructiva, lo imposible desde la herética utopía...


Son contadas las ocasiones, si las comparamos con las anteriores, en que algún autor se sumerge en las simas oceánicas del relato, de la lírica, de la dramaturgia o del ensayo reflexivo, contrastado y con argumentos sólidos. Y esto creo que es así por dos razones principales: la primera, porque la vigencia de una entrada es efímera, de acuerdo con el espíritu urgente que la conformó, pues el medio no es otro que este y determina el mensaje (lo de McLuhan o lo de las peras y el olmo); y la segunda, porque un blog lo abre cualquiera. Cualquiera piensa y escribe (es todo su derecho). Cualquiera opina y vierte su crítica (también). Cualquiera se ocupa de quien le interesa por hache y por be (igual, aunque empiezan a menudear las exageraciones de excelsitud y las hipotecas del compadreo). Cualquiera puede aspirar a que este ejercicio de escritura sea un campo de experimentación, un laboratorio de fórmulas (algunas ya muy manidas) o un trampolín hacia la fama. Pero cualquiera no es artista de la palabra porque su blogo alcance el top de los cuarenta mil principales, o porque una entrada tenga la chispa de la vida que dura lo que la burbuja traviesa del refresco.


No nos engañemos. En un blogo podemos hallar verdaderas joyas, cierto, frutas maduras caídas del árbol de la inspiración, del talento y del trabajo continuado con cierto orden, siempre que se seleccione con una certera objetividad y sin que nos dejemos llevar por la recíproca alabanza desde la cortesía y las buenas maneras que nunca han de perderse. Pero si queremos disfrutar la auténtica y mejor literatura, nos debemos ir a otro sitio, a otro oasis. Porque casi todos los que por aquí vagamos aspiramos a eso en sueños, a que nos encuentren en otro sitio, en el escaparate de una librería o en la contraportada de un periódico.

jueves 18 de junio de 2009

Soleá

En la Gran Plaza nos vimos,
pero no nos saludamos.
Mi madre hacía pespuntes.
¿Quién se asía de tu brazo?

martes 16 de junio de 2009

Soneto haikucizado (del adjetivo, el responsable es don Julio)

-Dígame, sonetista de postín,
¿acaso yo no alcanzo el clímax zen
con tres versos impares y un retén
de nubes en los cielos de carmín?

-Obvio, pseudo-Miyagui, si el jazmín,
además, interrumpe con desdén
el refrito humeante en la sartén
de tripas inclinadas al motín.

-Apaciguada deja mi alma, usía,
que insomne ya vagaba entre los muertos
almendros del camino pedregoso.

-Muy complacido quedo y cortesía
obliga a que le ofrezca surcos ciertos
donde plantar su pino más frondoso.

Haiku metapoemático

Deje usted el soneto,
que para birria
le sobra con tres versos.