Aquí continúa el artículo que comencé en La cabeza de la escuela:
"Salvando los límites ficcionales y el detalle hiperbólico del relato, ¿acaso no es este un magnífico ejemplo de recurso innovador en la escuela a secas? Y otra pregunta retórica más: ¿no es una metáfora certera de lo que hoy es el producto estrella de las aulas tecnológicas de la información y comunicación (TIC): la PDI (pizarra digital interactiva)?
Treinta años después de aquella muestra de nuestro sistema educativo tradicional, que se ha ido transformando en sucesivas etapas (bachilleratos escalonados, curso preuniversitario, curso de orientación universitaria, educación general básica, bachillerato unificado polivalente, formación profesional de tres y cinco años, enseñanza primaria y secundaria, ciclos formativos de grado medio y superior, bachilleratos por especialidades...) y con diferentes edades de aplicación obligatoria (de los catorce a los dieciséis, y en el futuro próximo a los dieciocho...), se debe reconocer que hemos cambiado muchísimo, y para mejor, sin duda alguna. Si bien es obligado, asimismo, recordar que la mayoría de los que estamos, aquí y ahora, inmersos en las escuelas del siglo XXI, somos descendientes de aquella formación intelectual y profesional que nos ha impelido a actuar de manera acorde con los nuevos tiempos que corren, navegan y vuelan por las vías tecnológicas de la información y la comunicación y las autopistas de las enseñanzas y los aprendizajes. Esto demuestra que algo tuvo y ha tenido que funcionar en nuestros años mozos y posteriores para que se obrara el milagro de la metamorfosis hacia las sociedades del conocimiento.
Resulta ineludible asumir que los nuevos recursos y medios tecnológicos (los ordenadores, las pizarras digitales interactivas, Internet, las redes sociales, el blog, el wiki, las plataformas...) han de ser incorporados a la realidad de las aulas. Pero me parece un grave error perder la cabeza por el ansia de que esta exigencia se aplique de forma exclusiva y excluyente, enarbolando además una bandera calificada como la “verdadera escuela 2.0”, que se suele acompañar de cierto menosprecio hacia quienes se tienen que formar en estos menesteres porque aún no han hecho sus deberes, o contra quienes muestran sus dudas y reticencias porque ejercen su derecho a opinar desfavorablemente y a obrar en consecuencia.
La “verdadera escuela 2.0” empieza por su sustantivo capital, es decir, la palabra “escuela”, ese es el núcleo del sintagma y del universo docente: un lugar de encuentro de enseñanzas y aprendizajes donde habrían de estar concienciados de su relevancia todos los integrantes de la comunidad educativa y en el que debe ser tan importante el papel como la pantalla, la caja de lápices de colores como el teclado, el sacapuntas como el ratón, la biblioteca del aula y del centro como la Wikipedia, la conversación oral como el chat, el diario manuscrito e ilustrado como el weblog, el trompo con su guita roja como la videoconsola...
Para mí, la “auténtica escuela 2.0” empezó hace más de 25 años, cuando conocí a un veterano maestro que me invitó a asistir a una de sus clases, para que el cuerpo se me fuera haciendo al traje. Él era un gran aficionado a la papiroflexia (1), como don Miguel de Unamuno (2), y se presentó ante la chiquillería, callada y atónita, con unos alicates y una lata de leche condensada (vacía, sin la etiqueta, limpia y seca). Con esta herramienta y el material, junto a la destreza de sus dedos, más una idea nítida de lo que perseguía, este maestro, en diez minutos, convirtió el rectángulo de hojalata, que antes había sido el cuerpo de un cilindro, en una perfecta pajarita con todos sus dobleces, como si estuviera manufacturada con el dócil papel de los periódicos. El espectacular resultado vive en la tercera balda de la biblioteca de mi padre, haciendo guardia de atalaya ante las leídas obras completas de Stefan Zweig (3)."
Notas:
1. http://www.dibujosparapintar.com/manualidades_papiroflexia.html
2. http://migueldeunamuno.gipuzkoakultura.net/unamuno_pajaritas_papel.php
3. http://es.wikipedia.org/wiki/Stefan_Zweig
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