martes 11 de noviembre de 2008

4 de octubre de 2008

Otra vez una muerte
se nos lleva otro cuerpo,
desde el lecho caliente
hasta el vacío intenso
de quien queda presente.

Y otra vez a la muerte
se le olvida el recuerdo
de regaños indemnes,
de cariños certeros,
de miradas recientes,
tirado por los suelos,
colgado en las paredes
y hecho humo en los techos.

10 comentarios:

Juan Antonio, el.profe dijo...

Descanse en paz, Rafael. La muerte tiene estas cosas: nunca es bien recibida, por mucho que se sepa que va a venir. Y cuando se va alguien tan cercano todo se tambalea. Aquí no hay Literatura que valga y, sin embargo, tú has conseguido hacerla con estos versos. Un abrazo.

Rafael Lucena dijo...

Cuando leí esta mañana tu última entrada, me animé a publicar lo que me rondaba en la cabeza (y en el corazón) desde hace varios días.
Apenas la he llorado y me siento muy mal por esto. Acompañando entero a mi padre, a mis hermanos, a mi sobrino, a mis hijos... he perdido la oportunidad de destrozarme los párpados con la amargura de las lágrimas. Lo último que se recuerda que dijo fue que preguntó por mí. Y yo, en ese instante, no estaba a su lado.

Rosario dijo...

Siempre has estado y estarás a su lado, Rafa. No te sientas mal por las lágrimas. A veces, la tristeza y el desconcierto son tan fuertes que los medios físicos de que disponemos para expresarlos resultan insuficientes. Algún día, cuando menos lo esperes, cuando de verdad asumas lo que ha ocurrido, las lágrimas brotarán sin que puedas ni quieras controlarlas.
Tres besos y un fuerte abrazo.

Rafael Lucena dijo...

Gracias, Rosario. Hay fotos en MIS LUGARES DE ESTE MUNDO por ti. Un beso.

Octavio dijo...

Vaya mazazo, Rafael; ahora entiendo tu silencio de los últimos tiempos. Un abrazo muy fuerte. Nos asiremos a la poesía, mientras tanto. No es mala opción.

Rafael Lucena dijo...

Todo pasa y todo queda. No hay mejor forma de expresarlo. Gracias, Octavio.

Mery dijo...

Rafael: un abrazo fortísimo. Las lágrimas te harán bien cuando surjan. Un abrazo, repito.

Rafael Lucena dijo...

Gracias, Mery, de todo corazón. Un beso.

Sombras Chinescas dijo...

Estas palabras destilan una emoción que solo puede engendrar la sinceridad.

Mis condolencias por la pérdida y mi felicitación por el poema.

Un abrazo.

Rafael Lucena dijo...

Muchas gracias, Juan Carlos, por todo. Desde esta perspectiva, soy afortunado por teneros aquí. Y salud, siempre.