lunes 24 de noviembre de 2008

Poema de Rafael Adolfo Téllez

UNA FOTOGRAFÍA DE 1975

Esta muchacha que sonríe
en el marco enlutado de su fotografía,
con una blusa fresca de encaje,
no lo sabe,
ignora que el tiempo se le ha ido,
que saldrá pronto a confundirse
con el vaho polvoriento de los carromatos
en una feria de aldea,
bajo el sol implacable del mediodía.

Esta muchacha lo olvida
y tiene aun el atrevimiento de creerse inmortal
al pie de los arroyos,
donde ha nacido hace ya mucho...,
pero un rumor de muerte circula ya en su falda
y no puedo ampararla
y yo que fui su hermano mayor no puedo ampararla.

Mirad cómo baila en mi puerta,
en la tarde,
bajo un cielo tranquilo,
al son de una música de organillo
—una música infeliz como sus sueños—.

Un instante, cuando acabe el verano,
y habrá volado hasta los márgenes del mundo,
se habrá ido a desvanecer en el centro
de ese lago, donde un hilo de luz
enlaza con los muertos.

Será solo sombra sobre el polvo dormido de las cosas.
Esta muchacha nos mira ya del otro lado del tiempo.

TÉLLEZ, Rafael Adolfo: Los cuarenta principales. Antología general de la poesía andaluza
contemporánea (1975-2002)
, Editorial Renacimiento, Sevilla, 2002.


Aunque haya datos que no coinciden, este poema de mi amigo-tocayo y compañero arocheno me sirve para homenajearlo a él y a quien sonríe hoy, sin saber cuánto, al pie de todo esto.

miércoles 19 de noviembre de 2008

Diario por soleares

No soy capaz de soñar
cuando me quedo en silencio,
porque todo me conduce
a los daños del recuerdo.

lunes 17 de noviembre de 2008

Mi cerebro y mis sentimientos, dentro de un orden

La Carpeta de mis Documentos, día tras día, se parece más a mí, a mis interiores de recuerdos del pasado y de proyectos del futuro; en ambos casos, inmediatos porque uno no da para largos plazos aunque se cumplan irremisiblemente. Esta Carpeta se ha ido organizando poco a poco y, cumpliendo los designios de aquello que me pedía el cuerpo y la mente, otrora sanos como peras limoneras, hogaño alterados y quisquillosos como perro apaleado y superviviente, contiene otra, Imágenes, que a su vez acoge las siguientes Subcarpetas: arte, camino santiago, cine, deportes, desnudos, escritores, familia, fauna (el orden alfabético crea estas sutiles conexiones), historia, humanos, lugares, músicos, náutica. En ellas voy incluyendo aquellas fotos que la Internet, por controlado azar casi siempre, me proporciona, tarea que realizo a diario con la precisión mimosa de un relojero suizo o de un cirujano especialista en córneas.

Hoy he incluido en humanos la foto del paisano Txeroki, y su imagen pasa a mejor vida, dentro de mis coordenadas, en la compañía intermedia de un par de lesbianas, cuyas miradas rompen el silencio, y de un escuálido bantú que pisa una tierra seca, salobre y yerma. El chaval tiene buena pinta, claro que sí, de ingeniero agrónomo y ecuménico defensor de las especies ibéricas que se están extinguiendo; de remero libre sobre el banco fijo de una trainera y enaltecedor de la sana farra con cierto desgaire; de futuro padre de familia con dos hijos clamorosos y una espléndida madre treintañera con la que puja fuerte y seguro, aunque en la baraja queden pocas cartas; de galán a lo moderno entre norteño del sur y sureño del norte, o incluso de protagonista cetáceo del cuento del ahogado más hermoso del mundo, ese de García Márquez, donde los lugareños quieren devolverlo cuanto antes al mar para calmar las ansias desaforadas de todas sus mujeres y para que continúe con su labor evangelizadora en otra parte.

Sin embargo, que no se llame Esteban es una verdadera lástima, y una pena consciente, como un descalabro apoteósico, que en este preciso instante la cara y el sueño de quienes la contemplan no sean el espejo del alma, sino la cruz sangrienta de una moneda repugnante e inútil.

martes 11 de noviembre de 2008

4 de octubre de 2008

Otra vez una muerte
se nos lleva otro cuerpo,
desde el lecho caliente
hasta el vacío intenso
de quien queda presente.

Y otra vez a la muerte
se le olvida el recuerdo
de regaños indemnes,
de cariños certeros,
de miradas recientes,
tirado por los suelos,
colgado en las paredes
y hecho humo en los techos.

jueves 6 de noviembre de 2008

Dame lenguas

Dame lenguas de nubes que erosionen,
con su descarga acuática, confines
y rincones del cuerpo donde yago,
con que espero pacer de noche límites,
extremos y distancias, nunca hollados,
de las márgenes vivas de tu ofrenda.

De horizontes marinos dame lenguas
que cubran de deleite mis rodillas,
mis codos, mi dureza de marea
que asciende hasta las rocas de tu pecho,
roce firme acosado por mi espuma,
como un pobre y soberbio acantilado.

De arena tamizada por los siglos
dame lenguas que pulan los desastres
de otros naufragios ávidos de saña,
cimientos del pasado omnipresente
que serán derribados con denuedo
por la acción ondulada de tus dientes.