En la Gran Plaza nos vimos,
pero no nos saludamos.
Mi madre hacía pespuntes.
¿Quién se asía de tu brazo?
LA CITA
-
Quisimos encontrarnos
en una mañana de azafrán.
Vestido blanco de novia.
Zapatos de marfil
piel
de
aceituna.
_ Qué me estás diciendo.
_Nada, yo no te di...
Hace 2 horas


10 comentarios:
A propósito y al hilo de una entrada de Juan Antonio y de un comentario de Javier.
Me gustan muchísimo estos ritmos del sur, la soleá es nuestro verdadero haiku.Un abrazo
Rafael, eres un maestro. Gracias por recordar aún más a mi Gran Plaza, y desde luego con esos bellos versos.
Un fuerte abrazo.
Bonito Rafael. Debería llamarse acompañá (de belleza) en lugar de soleá
Gracias por la referencia. Es que, en efecto, Nervión tiene algo.
Un abrazo.
Aunque tu cuaderno... otra propuesta aplazada... solo he conseguido mantener las carreras
Esta última copla me la apunto para mi próxima borrachera, que como diría Otxoa, me sentiré más náufrago que navegante y solo así sabe el cante.
Quien sabe de esta muerte.
Que pasar que llevamos
sin dejar cuando llegamos.
Sigo con los ducados... un saludo
Gracias, a todos y a toda.
Una curiosidad por y para el señor de los trabajos y los días, ¿quién eres, felón?
Allí viví yo 32 años de mi vida. Recuerdo que de pequeño levantaron la plaza para el metro y yo jugaba al fútbol en el agujero.
Y las fuentes de colores dejaron de iluminar la noche desde mi ventana...
Muy bonita soleá, un saludo.
Preciosa soleá, y ciertamente coincido con Marisa, tu solea capta un instante, quizá la diferencia es que los sentimientos de la soleá son desgarrados y los Haikus buscan la paz de la naturaleza.
Un saludo
Agradecido a ambos. Capitán, añadido queda a mi lista de blogos. Salud, siempre.
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