sábado 27 de junio de 2009

Soleares

-Así os tengo aquí a los dos,
al son de mi voz bailando
como muñecos de felpa
en la palma de mi mano.

-Ay, qué penita tengo:
me duelen tus palabras
y el mal que llevan dentro.

-Pues a mí, ¡qué! Me da igual.
Si terminará más sola
que la aguja del pajar.

10 comentarios:

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Rafael clásico pero puro.

Un abrazo amigo.

Capitán dijo...

Casi el juicio de Salomón en tres estrofas.

Saludos

Julio dijo...

Me duele lo que me dices
porque abre en mi corazón
millones de cicatrices

Rafael Lucena dijo...

Gracias domingueras a los tres (las campanas convocan a misa), al crítico, al bíblico y al que fuera coplero oculto.

Sobre la segunda soleá, Juan Antonio y yo mantuvimos un intercambio de comentarios sobre la autoría, la creación y la posesión definitiva del poema (a cuento de lo que decían los Machado: padre, hijo y hermano).

marisa dijo...

Qué belleza encierra esta forma tan nuestra.Siempre me emociona la musicalidad de estas estrofas y su sabor a tierra y a sol y aluz inmensa y a amores imposibles.
Un abrazo rafael, y un placer leerte

Rafael Lucena dijo...

Muchas gracias, marisa.

Juan Antonio Glez. Romano dijo...

Ya sabes, cuando te pones flamenco, eres estupendo. La segunda es especialmente de aquellas que canta el pueblo hasta que se olvida el autor: esa es la gloria, Rafael, de los que escriben canciones...

Rafael Lucena dijo...

¿Y de los cuentos? ¿Qué me dices de los cuentos, amigo Romano?

Ana Muela Sopeña dijo...

Rafael, he llegado a tu blog a través del blog de Marisa (Los papeles de Claudia).

Este poema me ha gustado mucho.

Es un placer conocer tu poética.

Un abrazo grande
Ana

Rafael Lucena dijo...

Gracias, Ana, por la procedencia, la visita y el comentario. Incluyo tu blog en mi lista. Salud, siempre.