¿acaso yo no alcanzo el clímax zen
con tres versos impares y un retén
de nubes en los cielos de carmín?
-Obvio, pseudo-Miyagui, si el jazmín,
además, interrumpe con desdén
el refrito humeante en la sartén
de tripas inclinadas al motín.
-Apaciguada deja mi alma, usía,
que insomne ya vagaba entre los muertos
almendros del camino pedregoso.
-Muy complacido quedo y cortesía
obliga a que le ofrezca surcos ciertos
donde plantar su pino más frondoso.


7 comentarios:
Rafael, menudo ejercicio.
El término es y no apropiado.
"Soneto de Rafael Lucena".
Un abrazo.
Pedazo de composición: parece que la han escrito entre el señor Miyagui y Karate kid. Gracias por asumir la designación
Magnífico, el final es glorioso. Hace un par de días le comenté a Julio que había escrito un anticuento haikuiano.
Un placer visitarte.
Gracias a todos. Sr. Ridao, incluido queda entre mis blogs.
Divertido y chispeante el soneto.
Saludos.
Gracias, Emilio. Te añado a mi lista de blogs.
Volví a leerle.
Me fijaré en la métrica y la acentuación 6 - 10; a ver si se me pega algo.
Saludos.
Publicar un comentario en la entrada