jueves 22 de diciembre de 2011

Gramática científica, polvo en conserva, alfa y omega

Es mejor así. Que nada vuelva a ser como antes. Que todo ofrezca nuevas formas de conocimiento. ¿No es esto el amor? Que avance, que se transforme, que se acople, que se adapte siempre, que cambie pero que siga siendo AMOR, el del TE QUIERO sin pero ni sin embargo, el del TE QUIERO sin porqué ni para qué, el del TE QUIERO sin espacio concreto ni tiempo presente, el del TE QUIERO del futuro que se proyecta desde el pasado, el del TE QUIERO sin fórmulas químicas porque este no tiene cabida en la tabla periódica, el del TE QUIERO que bendice a Newton y que maldice las prohibiciones contra el consumo de manzanas, el del TE QUIERO sin adverbios, el del TE QUIERO que no aparece en los poemas, ni en las recetas médicas, ni en las películas, ni en la propaganda de los buzones, ni en las noticias de prensa, ni siquiera en la del corazón.

A propósito de la prensa, ¿te acuerdas de cuánto nos habríamos reído si hubiéramos leído durante un desayuno este titular: "Pareja momificada en la pirámide de Jufu"? ¿Y de lo que venía a continuación: "Aunque lo que llama verdaderamente la atención de este espectacular hallazgo es que la pareja está copulando"? ¿Y de lo siguiente: "Los científicos bio-médicos que escanearon los cuerpos dictaminaron que se trataba de un hombre y una mujer, jóvenes y guapos, y resaltaron la pericia de los embalsamadores al trabajar sobre un objeto muerto de carácter dual, aunque no se explican cómo es posible que aún conserven esa sonrisa recíproca de satisfacción y felicidad"?

No es tan difícil de resolver, ¿verdad? Como yo, lo sabes: la piedra aún guardaba en el epicentro de su abrazo los latidos del mar.