miércoles 14 de diciembre de 2011

Tonto de remate y algo más

Este tío lo es, incluso más que quien lo acompaña en el banquillo. Sobre su declaración, "Supongo que mis conciudadanos querrán que vaya bien vestido", parece que le obnubila el aire moña que debe inundar su armario para conservar con aromas de la Polinesia sus afamados trajes. Creo que la conciudadanía se preocupará de su apariencia elegante, cuando el último de sus miembros disponga, al menos, de un traje equivalente al más barato que el exgeneralitante guarde del polvo y use el día menos solemne, de esos de andar por casa. Como esto es pura entelequia, lo sensato es pensar que asumir responsabilidades públicas requiere aceptar que el pueblo exija, antes que prestancia, trabajo y honradez, por y para el bien común. Así de simple, mentecato. (Sí, pero ¿a que no se la pilla con una cancela? No, claro que no; ni con un papel de fumar siquiera.)