El beso horizontal es
aquella sacudida que se produce por el roce milimétrico acumulado, al cabo de
una sucesión interminable de siglos, entre dos cuerpos que proceden de la
experiencia vertical, en cualquiera de sus variantes, tanto las más extendidas
como las menos usuales. Estos sujetos corpóreos, al principio, se creen únicos,
porque confían en que la experiencia les producirá espasmos, más allá de la
voluntad, que logren el desparrame de la bondad, la belleza y la verdad por
todo el plano donde transcurra la acción y el efecto. Esos seres materiales
atisban, durante el proceso, que no están solos, ya que comienzan a reconocer cuáles
son el elemento y la sustancia cruciales para la aprehensión del placer. Por
razones obvias, aquellos entes, una vez sosegado el movimiento sísmico,
terminan negándose a recobrar su estado pretérito y recordado como natural. Las
autoridades morales consultadas, por su reconocido prestigio, advierten de que
besarse horizontalmente, sin cumplimentar como es debido la previa verticalidad,
conduce a lo irremisible del vértigo y, en consecuencia, al caos. Absurda
conducta. Mejor siempre despacio.

1 comentarios:
También puede darse a la inversa, y que lo tumbado se enderece, digo yo.
Saludos.
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