jueves, 20 de junio de 2013

Guerra y paz

Platón

Antes de responder a tu pregunta
con otro interrogante, mi discípulo,
dejarás que te alumbre las sospechas
con esta breve historia de la guerra.
Y escucha tú también, pues desperdicio
verás que no contiene la basura:

Dos guiñapos colgaban de los pies
a la sombra de un roble amarillento;
los bultos se mecían con el viento
y las faldas vestían al revés.

Cuando quiera, dijeron en francés,
vuelva usted, capitán, por alimento
a este hogar donde olvida su tormento.
Todo había cambiado en solo un mes.

Cuánto y cómo reían las hermanas
al recorrer un cuerpo compartido
por sus lenguas rollizas y tempranas
en cualquier parte donde hicieron nido.

El soldado alemán mesó sus canas
y, pasando de largo, dio un silbido.

Aristóteles

¿A quién debemos, ínclito Platón,
reflejo semejante de dureza?

Diógenes

Digamos que entre Hesíodo y Homero
se encuentra el responsable del soneto...

Platón

¿Del poder de los hombres en la tierra
es la guerra la máxima expresión?

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