jueves, 1 de mayo de 2014

Causa y efecto

Fumando con la mano sobre el hombro
de su hermano, sonriente y atractivo;

ofreciendo un tocón al sol de agosto
en la arena marina de la Ría;

soportando palomas, blancas de hambre,
que no distinguen lazos de corbatas;

un hombre,
hecho al fin y postrado,
llámese Pepe, Luis, Manuel, viajero,
reducido a cenizas
que no levantarán alados vuelos,

acaba de morir y no se encuentra
perdido entre las fotos de su vida,

porque ha llegado al don de los principios
del mundo que lo aguarda,
sembrando en estos suelos.

2 comentarios:

Encarna dijo...

Gracias Rafa, ya no solo quedarán en el acetato o en la memoria...gracias por ofrecerles este privilegio.

Encarna dijo...

Gracias Rafa, ya no solo quedarán en el acetato o en la memoria...gracias por ofrecerles este privilegio.