martes, 19 de agosto de 2014

Una tarde de verano

Cuando finalizaba el cóctel y la noche comenzaba a mantenerse en el aire, Felipe le reveló a Jordi: Mientras no me toques los cojones con tu independentismo, haz con los dineros lo que te plazca, que yo impondré a todos que hagan la vista gorda. El brillante y solemne silencio que se produjo no fue roto por el pensamiento de Marta: Claro que sí, bonito; mientras nuestras arcas estén blindadas, tú mantendrás el modelo de Estado que te interesa, pero no impedirás que siga creciendo callado el desprecio que os profesamos. Carmen, que intuyó la pústula, intervino: Felipe, ¿te parece que nos retiremos para que todos podamos descansar? Sí, querida; mañana toca Marivent.

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