domingo, 28 de junio de 2015

Computados como imputados reputados diputados

Delito es quebrantar la ley (y esta ha de ser igual para toda la ciudadanía).

Si un juez o un funcionario dictan a sabiendas una resolución injusta, cometen un delito denominado prevaricación. Y si es una autoridad, un cargo público electo, es decir, un político, también.

Igualmente, para los mismos sujetos, es delito de malversación si estos sustraen o consienten que un tercero lo haga caudales o efectos públicos que tienen a su cargo.

Así lo establece el DRAE, sin entrar en honduras del derecho.

Ellos, los políticos del nombre de esta entrada, como haría cualquiera en su lugar, están agotando todas sus energías en encontrar una salida lo más digna posible para defender tanto su honor como su honra, tanto declarando su inocencia como clamando a los cuatro vientos su orgullo por el trabajo que han desarrollado en beneficio de miles de andaluces (algo que deriva a explicar la usura del porqué del voto cautivo; no sé si lo han tenido en cuenta).

A lo largo de 30 años, que dan para mucho, han pasado por diferentes fases, cuyos extremos son estos dos: de prohombres de la patria meridional (gracias a la inútil competencia de una estéril e impotente oposición) a títeres burlados y maniatados por fuerzas emergentes de ignotas consecuencias, dentro del propio partido y fuera de él. Y en los últimos meses han dicho es que soy aforado, es que la jueza provincial nos tiene más que manía y no nos fiamos de ella, es que el TS es el que debe imputarme y aún no lo ha hecho, es que ya me ha imputado pero voy a presentar un recurso, es que yo como me juego la inhabilitación y, sobre todo, la cárcel no renuncio al escaño porque me voy a comer un sandwich mixto, es que voy a entregar mi acta de diputado pero cuando me convenga, no cuando tú me lo digas, es que el partido soy yo hasta que tú ganes por mayoría absoluta.

Y mientras tanto el Inconsistente, el Bocazas y la Buenaesperanza de Triana no saben ya qué hacer ni qué decir para salvar los muebles de una casa derruida y en peligro inminente de desahucio político.

En la mili solo aprendí dos cosas: a liar pitillos de legionario y a saber que para dar una orden antes hay que tener la certeza absoluta de que esta va a ser cumplida a rajatabla.



martes, 16 de junio de 2015

Colectividad en estado de inquietud o agitación

Y sigo con mis preguntas sin respuesta. Otras tres.

¿Por qué el Rey permite que su padre el Rey se dé la real vida padre a costa del Estado? ¿Por qué no le aplica el cristino criterio con la misma mano firme si, en realidad, quiere ganarse el puesto eludiendo pasar por las urnas?

¿Por qué los alcaldes de Madrid, Barcelona y Valencia cobran desde ayer muchísimo menos que sus antecesores en el cargo? ¿Estos valían mucho más? ¿Aquellos valen mucho menos? ¿Qué problema de conciencia impidió que los principales de la oposición de los anteriores munícipes no cayeran en esa cuenta?

¿Por qué van a poner a cientos de asesores consistoriales, nombrados a dedo, en la puta calle? ¿No son necesarios? ¿Ahora no y antes sí? ¿Se les va a pedir explicaciones y exigir responsabilidades a quienes los nombraron?

Esto es una olla a presión ultrarrápida y llena de grillos y garrapatas. Cómo se anima el cotarro.

 

domingo, 14 de junio de 2015

Tres cosas hay en la vida

Tres cosas hay en la vida (de hoy mismo) que no entiendo y que nadie (para mi desgracia) me va a explicar convincentemente.

La primera: si el consejo consultivo de la comunidad madrileña sobra y, por esto, Cifuentes lo va a hacer desaparecer, porque el del estado dispone de suficientes competencias, ¿por qué no sobran todos los demás?

La segunda: si Felipe revoca el título de su hermana en el ejercicio de una suerte de justicia monárquica (lo que presupone, me temo, que de la otra, la verdadera, sale de rositas), ¿por qué no da un paso de gigante el monarca de los españoles para demostrar, de verdad, que todos somos iguales eliminando los títulos nobiliarios, desde el ducado de Alba hasta el de Suárez?

La tercera: si los ayuntamientos son capaces de detener los desahucios, de crear tejido productivo y producir empleo y de cubrir las necesidades básicas de la ciudadanía más necesitada, ¿por qué no se ha hecho antes y por qué van a seguir existiendo instituciones que nada o muy poco han solucionado en este sentido: entes públicos, diputaciones provinciales, delegaciones gubernamentales, autonomías uniprovinciales, autonomías pluriprovinciales, autonomías sin pasado histórico, autonomías selectas y con denominación de origen, senado...?

En fin, lo único que me complace es que marianos impávidos, arturos adversativos, pedros inconsistentes, susanas tardonas, rosas desvaídas, cayos malayos... se encuentran con el agua al cuello.